
Chicken Bus
En el año 98, de Puno a Cuzco, hice el viaje más loco hasta el momento, en un ómnibus que iba cargando ovejas en la escotilla. Bajé en el destino con la mochila embostada y la gringada que no podía creer lo sucedido al ver los animales mareados chocándose entre ellos al finalizar el recorrido.
En el año 2000 otro viaje destronó al anterior como el más loco. Crucé la península del Sinaí en un bondi piloteado por un árabe con turbante sacado de las Mil y Una Noches, escuchando por la radio el rezo de la mañana en pleno Ramadán. Me dejó en una encrucijada de huellas en el medio del desierto en el que veía manadas de camellos salvajes correr libremente y restos de aparatos de la Guerra de los Seis Días.
Pero ayer sucedió un viaje que dudo que sea superado en el resto de mi vida.
En el camino de Chimaltenango a San Pedro La Laguna (Guatemala).
Los gringos llaman a este tipo de buses "chicken bus", por los animales que suelen transportar los pobladores locales, y son bastante incómodos pero rápidos...muy rápidos. Son de dueños particulares, no responden a una compañía, es decir que compiten entre los que hacen el mismo recorrido.
En un trayecto del viaje encontramos la ruta cortada y el estancamiento provocó que cuatro bondis con el mismo recorrido se juntaran justo donde el camino de tierra proponía una bajada. La carrera fue descontrolada y durante treinta minutos. Nicola venía agarrado del equipaje, Facu estaba pálido y yo, que la largada me agarró en plena interpretación de la zamba "Agitando pañuelos", flameaba con la guitarra en la mano. Polvo, gritos zamarreos y mucha adrenalina. En un momento el cobrador se subió al techo y revoleó una cama de un pasajero que debía bajarse.
Cuando llegamos, el chofer, con cara de loco vino a saludarnos. Éso era cara de loco....
Guatemala podría tener tranquilamente un campeón de F1. Y a mí todavía me duele el culo de tanto rebote. Un éxito.
San Pedro está bueno.
Besos...
Duilio.